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Tu cuerpo es mi casa

Me desvivo por vivir a tu alrededor; 

Te amo mucho mucho mucho inmensamente mucho.

Se me antojan tus manos sobre mi cara, 

tu lengua en mis ojos y mi nariz en tu paladar. 

Tu cuerpo es mi casa.

Me derrite escucharte, percibir tu pecho y sentir el palpitar de tus emociones.

Te amo mucho mucho mucho inmensamente mucho.

Se me prendió el miedo y mi instinto se aceleró.
Un miedo en vano que al final del sentimiento descubrí que era homesick, su sonrisa, su olor, su sabor.


La obscuridad es un cuerpo envuelto en su propia sombra.
¿Qué pensaran las estrellas de los reflectores de circo?
Se me ah colado el atardecer de tus piernas en la memoria, un baile de cuervos sacando ojos a su paso, un mural en las olas del mar.
Detente, amanéceme de nuevo, regrésame los ojos, que quiero volver a verte.
Cada que nos brincamos de los cuerpos,
cuando solemos sudarnos y empaparnos uno del otro,
cuando lo que dices en mis labios me lo trago al instante.
Ahí es cuando nos desconozco.
Escribir poesía no me hace poeta, ni siquiera se si esto es poesía.
Si acaso son versos revueltos que se me escriben de la mente por las manos,
o simplemente letras, palabras y oraciones, que nunca llegarán a ser versos, mucho menos poesía.
Hay tanto silencio visual en la no habitación para mis ojos;
La plataforma que se me camina bajo los pies, como sin final, ríe de mi cuerpo plantado,
que conectado a la luz muda, se manifiesta inmóvil.
Como húmedo papel entre tus dedos me deshago.
Suelo de nubes, que bajo mis pies te bailas como mar,
lléname de turbulencias, asústame,
viájame a la ciudad
SE NACE DE LAS MANOS CON CADA MOVIMIENTO.
Tú me lloraste,
de ti salí,
de tu tristeza y de tu llanto;
Solo espero y no desaparecer
ahora que en tu rostro
no caben más lagrimas.
Te podría llenar el cuerpo
de papeles que dijeran "Te quiero";
Pero ni así te percatarías
de lo ensimismado que estoy a ti,
como si tú fueras mía,
como si fueras yo mismo.
Una noche más sin mi eh de pasar,
pensando en ti, imaginando tu rostro
cubierto por el cabello que baja
al momento de agachar la cabeza
y preguntarme al oído:
¿Dónde estás?
El problema es que no estoy enamorado de ti, si no de mi.
Hay que soñarnos,
pero no alusinarnos,
porque el día en que nos alusinemos,
ese día,
nos diremos adiós en la realidad.
ESPERO CON ANSIAS EL DÍA EN QUE ME PIDAS POESÍA.
El otro día vi a Julito, creo,
eras tu, en cuerpo de escoba
de curiosa en las esquinas
de toda mi casa.
Tan no estoy
que me aparezco en el reflejo
de tus uñas, de tus ojos
y de tus labios.
Ya no se si soy yo
o mi nombre ausente
el que camina por las calles,
buscándote entre las faldas,
entre los arbustos,
entre las colillas de cigarro
junto a los charcos que llevan dos días
en la calle.
Ya no se si te ahogaste en aquellos charcos,
o en mi querer.
Te regalo estas 24 horas, son tuyas, gastalas, pero no todas, que quiero que gastes unas cuantas conmigo.
Se te esconden las estrellas de noche, de día, el sol se apaga y se no se seca tu ropa interior.
Ya basta, le dices al sol
Necesito mi ropa.
El sol, callado y tranquilo, te quema la ropa interior.

Carlitos (4)

Carlitos, jugando a los soldaditos en la acera de su casa. se subió a un taxi sin rumbo, el taxista dio solo dos vueltas a la manzana, al bajarse, el se sentía perdido, lloraba y lloraba, las lagrimas que recorrían su rostro y sus manos convirtieron la tierra en lodo, Carlitos caminaba con las lagrimas vueltas mugre, al darr vuelta en la esquina, vio a su mamá y grito: ¡Mamá!

Carlitos (3)

La mamá de Carlitos llora en la sala de su casa, el inocente niño la ve, y con unos pinceles en la mano, le dice:
Mamá, ¿Otra vez cortaste cebollas?
Mientras Carlitos sale por la puerta, la mama murmura.
No, Carlitos, se murió tu papá.

Carlitos (2)

Mamá, mi papa esta muerto, grita Carlitos con lagrimas en el rostro,
No te preocupes mi amor, que la muerte no es nada, a lo que debemos temer, es a la vida.
Carlitos corre los brazos de su madre, y ella, con los ojos mojados se queja ¡No me gusta cortar cebolla!

Carlitos (1)

¡Ya vamonos Carlitos! Le grita el pulmón a su corazón.
Ya voy, no encuentro mi zapato dice Carlitos.
Su pulmón, con el zapato en la mano y una mirada suave le pregunta:
¿Ya hiciste pipí?
Carlitos, sin decir nada, se mete al baño y, como corazón regañado, orina, y al subirse al carro, donde el pulmón, con un cigarro en una mano, y el volante en la otra, protesta entre humo: ¡Eres como un bebe!

La Tierra me refresca


Música: Natalia Lafourcade - Running Too Fast

Yo corro
Me Pierdo
El aire trata de detenerme
Pero la Tierra...
La Tierra me empuja
No se a donde me dirijo
Esta velocidad nocturna no me lleva a ninguna parte
Esta noche tan obscura, que de alguna extraña manera, sin luna esta iluminada;
Me carga los momentos que mis muslos y pantorrillas arden tal y sol en verano
La Tierra me refresca

Una aurora, un amanecer, un nuevo día


Música: Cristina Crème - Voy

Una aurora, un amanecer, un nuevo día.
Cada mañana te pienso,
cada mañana al levantarme te busco incansablemente junto a mi.
Te extraño.

El problema es que no se que es lo que extraño,
no se que es esto de lo que te hablo.
¿Quizás un ente? un abismo? O tal ves...
Un aurora que no quiere desaparecer?

Cada que te pienso, que te toco en mis manos,
no paran de llorar mis oídos, ellos no gritan por tu voz,
si no por una voz,

Mi cuerpo entero necesita una voz.

Esto hace de mi una aurora inversa, yo no amanezco,
yo anochezco, soy poseído por mi mismo.
Me busco en los espejos, pero solo me encuentro
en el reflejo de mis ojos

Cuando este ser que soy yo, se apodera de mi,
ahí te extraño, y me doy cuanta que a la persona a la que extraño, es a mi.
Somos el silencio de aquellos labios que se buscan en la manifestación de dos cuerpo mojados.

EXIJO POESÍA


E X I J O P O E S Í A
En letras de plata escribo tu nombre para verme reflejado en ellas y que los rayos de luz incomoden mi visión.
Siento que algo le pasa a Frida, ya no me habla, desde que su cerrojo se rompió ya no la siento, la manera en que su puerta de cristal suena al cerrarla me parece muerta.
No hay nada mejor que leer al ritmo de la lluvia.
Yo no duermo boca arriba por que me salgo.
La calle es mi poesía.
Me siento entre maletas, entre viajeros y viajeras, entre ropa sucia, entre libros leídos y otros por leer, entre buena ortografía en papel reciclado;
Color, agua, linóleo, telas, Frida en su altar.
No somos nada mas que simples cuerpos arraigados.

Curva peligrosa a 200 metros.

Como granizo golpeando a mi ventana en carretera caíste, me bombardeaste, quisiste entrar, el soplido del viento gritaba por ti -No lo hagas- decía, pero cada golpe era un intento mas, un fallido mas, un grupo de uniformados se volvía loco a tu paso, trataban de dispararte, te apuntaban, pero tu eras mil pedazos de hielo que los atacaba por todas partes, las balas se perdían en tu cuerpo o se las tragaba el viento.
Me sofocaste, discretamente abrí un poco la ventana.
El viento seguía y seguía gritando por ti.
Basto una sola curva para que entraras por mi ventana, me congelaras, golpearas todos y cada uno de mis poros con tus heladas caricias, me abrazaste.
Y que de tus labios nunca, me oíste, nunca me salga yo.
No me gusta dormir junto a las puertas por que no quiero que me veas cuando entres a la mitad de la noche, quierk que te distraigas con el cuerpo que estará mas cerca de ti, pero, ¿Y la ventana?
Entre células y anticuerpos nos besamos aquella noche,
nos negábamos del cuerpo
y nos deseábamos de todo lo demás.

En la poesía el corazón es solo un músculo,
un palpitar de sangre que controla la rapidez con la que recitamos nuestros versos,
un rincón de piel.
¿Qué nunca las aves han abierto sus alas para dejarse entender?
¿Qué bailan solas en el aire?
Si tan solo mis alas soportaran el peso humano...
Volaría y me despojaría de todo y para todos.
Somos una idea, una expresión.
                                        Una excepción.
Éste amor erótico que nos tenemos no deja de absorbernos,
de inundarnos de errores.
Tus ojos, tu nariz, tu boca, tu rostro entero,
tus dedos, tus manos, tus brazos,
tus piernas, tus muslos, tu entrepierna,
                                                              tus labios.

La vida siempre da vueltas una y otra vez.

Tabaco, vino, azúcar.
Dedos, labios, lengua.
Manos rostro, boca.
Cuerpo, luz, tabaco.
Ya te pierdo de vista con el solo hecho de buscarte.
Teniendo-te, me busco-te.
Ya no puedo pensar, estos poetas me invaden,
aturden mi palabra con sus ganas de besar,
se revuelven nuestras ideas;
Se dan a probar de la boca,
se desvisten para ser tocados;
El humo del cigarro medio esconde sus cuerpos,
los hace menos visibles.
Me brincas a los ojos de luna de sol,
te aferras a ser querida, dolida,
te buscas en mi corazón pero te lloras al no verte,
al no sentirte.
Como prisma iluminado te reflejas en mi,
en mis manos te cortas,
al pasar mis dedos sobre tu luz la sombra mía se marca en tu cuerpo,
me desnudo de la noche,
la luz de ti me envuelve y me arropa,
me viste de elegancia.
Entre mar
          ¡SOMBRAS!
Voz de media noche
          ¡CONTRALUZ!
Cerpos desnudos
          ¡TACTO!
Tu rostro brillando
          ¡LA NOCHE!
La luna siente que la espían,
el se pone de rodillas mientras ella juega a media luna,
su contraste te hace una ranura,
de contraluz nos vestimos en la ducha.
Aquí te lloro hoy entre las piedras húmedas, la boca del río es testigo de que mis lagrimas quieren ser parte de el, la marea me quiere, me desea, sube a mis pies, se esconde entre las piedras.
Media sombra de palapa en tu rostro, media copa de vino en tus manos, media lengua mía entre tus piernas,